¿Por qué ser un espectador?

Desarrollo Humano, por: Yamily Argüelles.

¡Feliz inicio de año y bienvenida la magia de los nuevos comienzos! hoy te platicaré de la gran oportunidad que tienes de pasar a la acción y dejar tu zona de confort cuando se trata de intentar nuevas actividades. Si eres fanático de los deportes, seguro has estado en algún partido de béisbol y sabes que los espectadores están siempre observando, dirigiendo y en muchas ocasiones criticando el desempeño de su equipo favorito. Por supuesto dirigir desde las gradas es muy diferente a jugar dentro de la cancha. En los partidos importantes de tu vida, ¿cuál es tu posición? ¿eres espectador o jugador? ¿Te sientes más cómodo diciendo a otros qué hacer o te atreves a experimentar lo nuevo?

Es innegable que existen muchos beneficios de practicar un deporte o realizar alguna actividad para desarrollar las capacidades propias como la pintura, el baile o la música.  Muchos padres de familia, llevan a sus hijos a diferentes clases para mejorar sus habilidades y evitar que caigan en el abuso de la televisión. Durante las clases de sus hijos, observan el desempeño para luego decirles lo que tienen que corregir: “levanta la mano más alto”, “sujeta la guitarra de tal forma” o “el pincel debe tener menos pintura”. No hay nada malo en ofrecer retroalimentación asertiva, pero, en definitiva, dirigir es más cómodo, rápido y sencillo. Considera que además de pensar positivo puedes actuar para que las cosas mejoren.

Dejar las gradas para entrar al campo de juego significa dejar los pensamientos limitantes y salir de tu zona de confort; es pasar a la acción pensando en ti. Considera esa actividad que has postergado porque estás esperando el mejor momento para llevarla a cabo, cuando hayas aprendido “tal o cual cosa”.  Hay un texto que me encanta y me hace pensar en el poder de estar en la cancha. Theodore Roosevelt (expresidente de los Estados Unidos) pronunció en 1910 un discurso llamado “El hombre en la Arena” en Inglés The Man in the Arena. En él, refiere que el reconocimiento está en el actuar mucho más que en el dirigir u observar. Te dejo un extracto del texto y luego puedes buscarlo completo en internet.

No es el crítico quien cuenta;
ni aquél que señala cómo el hombre fuerte se tambalea,
o dónde el autor de los hechos podría haberlo hecho mejor.
El reconocimiento pertenece al hombre que está en la arena,
con el rostro desfigurado por el polvo y el sudor y la sangre;
y quien, en el peor de los casos, si fracasa,
al menos fracasa atreviéndose en grande [ … ]

de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas frías y

tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.

¿Qué te pareció? Solo quien está en la cancha puede reencontrar esos espacios inspiradores que recuerdan lo divertido de aprender cosas nuevas, como un día en el teatro, un concierto, una clase de danza o incluso el entrenamiento de un deporte.

En las siguientes líneas te comparto 3 ideas que te ayudarán a dejar las gradas y a intentar esas nuevas actividades que te emocionan.

Tres ideas para convertirte en un jugador

  1. Ponte el uniforme y suda la gota gorda. Decídete a actuar, no pienses tanto en positivo y pasa a la acción positiva. Cuando ya estás en la cancha practicando esa actividad que te gusta mucho, el mismo interés te lleva a investigar y a crecer. Te vas a equivocar y eso es normal, es parte del aprendizaje vivir la experiencia del acierto y error. Sigue avanzando y disfruta el juego.
  • Escribe tu nombre en la camiseta y juega tu posición. Cuando ya estás practicando, tu autoestima aumenta; sabes que eres parte de un equipo o grupo y que perteneces a algo más grande. Te das cuenta de que puedes, que eres capaz y tus habilidades crecen. Tu autopercepción mejora y disfrutas de lo que ahora ya eres capaz de ser. Con cada partido o práctica mejoras un poco más. Al principio te verás como un aprendiz y tu perseverancia te llevará a ser un experto.
  • Disfruta al equipo y sus victorias. Ser parte de un grupo te permite conocer gente nueva para compartir gustos en común. También aprendes de quien tiene intereses diferentes a los tuyos.  Practicar en grupo te anima a intentar de nuevo cuando el resultado no es lo que esperabas. Por ejemplo, los integrantes con más experiencia generalmente son más pacientes y te ayudan cuando las cosas no salen bien. Al formar equipo, te sientes comprometido contigo mismo y con el grupo mismo.

Motivar a otros para vencer sus miedos y animarlos a realizar las cosas que tanto les gusta, es una actividad que haces constantemente. Ahora se trata de dirigirte el discurso y atreverte a experimentar lo positivo dejando de lado tus pensamientos limitantes. Un jugador de grandes ligas vive las nuevas experiencias abrazando tanto las victorias como el aprendizaje. ¡Ve e inténtalo, tú puedes!

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