Padecer TDah, autismo o Asperger es normal, lo que no es normal es el rechazo de la sociedad

Empresas en Crecimiento, por: José Miguel Novelo.

“El autismo es parte de mi hijo, no es todo lo que él es. Mi hijo es mucho más que un diagnóstico.”

S.L. Coelho

Aún recuerdo el día de aquél diagnóstico. Recuerdo haber sentido coraje, después negación, tristeza y finalmente aceptación. Pensaba – y me justificaba – “es obvio que me sienta así, como padres siempre deseamos lo mejor para nuestros hijos”… Fue ahí, en ese momento, en el que entendí muchas cosas.

Entendí que en vez de sentir coraje o tristeza, debería estar aprendiendo más acerca de su padecimiento. Entendí que si quería aportar algo a su crecimiento, debía entender (de cierta manera) la forma en la que él ve el mundo. Entendí que no podía meterlo a una burbuja sino armarlo con las herramientas necesarias para que él siguiera avanzando y superando los retos que le presente la vida. Entendí que era indispensable la asistencia profesional de los doctores especialistas en la materia. Pero sobretodo, entendí que mi hijo no es un diagnóstico.

Somos nosotros como sociedad los que sentenciamos de manera lapidaria a las personas, niños, adolescentes o adultos, que tienen alguno de estos padecimientos. Si tiene TDah, no pondrá atención, luego entonces para qué le explico, de todos modos no me va a entender y difícilmente llegue a tener o pueda continuar con el negocio de la familia. Si tiene autismo, está metido en su propio mundo y nada lo sacará de ahí, mejor será dejarlo a un lado y que continuemos nosotros. Si tiene Asperger, no sabrá interactuar socialmente, entonces para qué lo contratamos o para qué trabajar con ella o él.

Doy gracias porque no todos pensamos igual.

De haber sido así, hoy no disfrutaríamos de las interpretaciones magistrales de Anthony Hopkins, ni de las hermosas melodías que compone. Tampoco habría un Bill Gates ni toda la tecnología y avances que él y sus empresas han aportado a la humanidad. Mucho menos habría un Michael Phelps, que nos enseñó que una persona puede ir siempre en contante mejoría y ganarse a sí mismo una y otra vez.

No dudo de la capacidad de mi hijo ni de sus conocimientos, dudo (algunas veces) de la sociedad.

¿Si creo que mi hijo llegará a ser un gran empresario? Estoy seguro que podría si así él lo quisiera, pero más seguro estoy que llegará a ser el mejor en lo que haga, sea empresario, inventor, músico, historiador, programador o astronauta y que entre más, nosotros como sociedad los entendamos, TODOS nos haremos la vida más fácil.

Con amor y admiración para ti hijo.

Y a todos ustedes, gracias.

Les quiere, José Miguel.

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