Negocios en pareja

Por: José Miguel Novelo.

“Ni todo el amor, Ni todo el dinero… ¿Ni todo el amor, Ni todo el dinero?” Dicho popular.

Febrero mes del amor y la amistad. Mes en el que las parejas y los amigos nos felicitamos por seguir juntos, por hacer negocios juntos, por hacer dinero juntos y por ¿pagar las cuentas juntos?…

En efecto, todo es maravilloso hasta que alguien dice: Hay que pagar las cuentas de este mes.

Porque los acreedores, las responsabilidades de la casa y el negocio no perdonan y estarán ahí, aunque sea el mes del amor y la amistad.

El ingrediente extra de este mes: Hacer negocios en pareja.

¿Qué hacer cuando llega ese tercero en discordia, que amenaza a la pareja de empresarios en lo más profundo de sus corazones? Nota para el lector, no hablo de una “tercera persona” hablo de las deudas y fechas de pago, que también destruyen hogares.

Igual de delicado que hacer una planeación de negocios, es el pago de las deudas. Según estudios realizados, los problemas (y pleitos) económicos son la causal número uno de divorcios y rupturas amorosas.

Pero ¿por qué sucede esto?

Desafortunadamente, es el resultado de la falta de comunicación en la pareja, además de no poder ver en el otro a una socia o un socio comercial. Nuestra tendencia es ver en el otro a alguien “obligado u obligada” por una relación amorosa, a satisfacer no solamente nuestras necesidades físicas, sino también las económicas.

Querido lector, a partir de este momento es que, como cosa rara, me pondré romántico, ya que hablaremos de cómo mejorar la relación de pareja o evitar las rupturas entre parejas “amoro-comerciales”, palabra que no existe, pero que se escribe para mayor claridad del concepto.

El romanticismo radica en lo siguiente: Traten al negocio, como tratarían a una hija o a un hijo.

Sí, tal cual, como a una hija o a un hijo.

El negocio es el resultado de conjuntar ideas, un hijo es el resultado de conjuntar cromosomas, el negocio es el resultado de mucho trabajo en conjunto, un hijo es el resultado de mucho trabajo en conjunto (broma intencional), el negocio requiere inversión para su crecimiento, un hijo también requiere de inversión, el negocio tendrá altas y bajas, un hijo también enferma, el negocio nos da muchas alegrías, un hijo nos da aún más alegrías… En fin, podemos ver que la idea del hijo-negocio no es descabellada.

Entonces, ¿Cómo cuidamos de nuestro negocio? ¿Cómo hacemos crecer el negocio? ¿Cómo evitamos pelear por las deudas del negocio?

Teniendo mucha comunicación en pareja y con mucho cuidado al momento de tomar decisiones, tal y como lo haríamos con nuestros hijos. Los problemas se hablan y se buscan soluciones, uno no es más responsable que el otro, la “mamá” no tiene más obligaciones que el “papá”, ambos tienen las mismas responsabilidades y cada uno tiene otras de manera particular.

Para concluir y como se dijo al principio, “Ni todo el amor, Ni todo el dinero… ¿Ni todo el amor, Ni todo el dinero?… Es algo para reflexionar, ya que los problemas de dinero en los negocios liderados por parejas, son en realidad problemas de comunicación y no problemas por dar (o no dar) todo el amor o todo el dinero.

Que pasen un excelente día del amor y la amistad, haciendo negocios que se vean reflejados en sus cuentas bancarias de manera positiva, son mis mejores deseos.

Les quiere, José Miguel.

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