LA PÉRDIDA DE LA PAREJA

“La pareja, decir adiós desde el amor”

Por Lizzie Ávila Rodríguez. 

Coach tanatológico y de Vida.

Acompañante en Bioneuroemoción.

Una de las pérdidas importantes o más significativas en un ser humano es la pérdida de la pareja, y esa pérdida puede venir a través de la muerte, un divorcio, una infidelidad o el abandono.

Con la pérdida de la pareja por infidelidad o divorcio se viven muchas pérdidas secundarias tales como los sueños, las ilusiones de “hasta que la muerte nos separe”, se pierde al amigo, al compañero sexual, al confidente, a la persona que apoyaba la economía o muchas veces al proveedor, el compañero de viajes, pláticas, navidades. Estas pérdidas secundarias ante el caso de una infidelidad o divorcio van mucho más allá, se pierde muchas veces el círculo social compartido, se da un alejamiento de la familia del cónyuge, un cambio radical en la rutina de vida, la autoestima, la seguridad en uno mismo entre otros; y si hay hijos, ni qué decir.

Ahora, en esta situación de pérdida, transitar por las diferentes etapas del duelo: como la negación, ira, negociación, depresión hasta llegar a la aceptación; son indispensables, para la sanación física, mental y espiritual de la persona. Alguna de las preguntas que te pueden ayudar a darle una perspectiva e interpretación diferente a lo vivido pudieran ser las siguientes:

  1. ¿De qué manera soy corresponsable con esta realidad?
  2. ¿Qué es lo que no estoy aceptando?
  3. ¿Qué haría el amor frente a esta situación?
  4. ¿Qué es lo que necesito aprender para dejar de sufrir, reaccionar y luchar?
  5. ¿Quién quiero ser en esta situación?
  6. ¿Qué elijo hacer desde el amor, ante esto que me está tocando vivir?
  7. ¿Qué agradezco de esta experiencia?

Todas estas preguntas son un parteaguas para poder desmenuzar muchas creencias adquiridas en nuestra familia y el entorno social. Es importante en el proceso de la auto indagación trabajar con las siguientes ideas, mitos y creencias sobre el amor romántico:

  • La creencia de que necesito al otro para ser feliz o la media naranja. Esta es una creencia que vale la pena confrontar en nuestra forma de pensar, o revisar por medio de un proceso de interiorización, si no está de manera consciente o subconsciente. Depositar en la pareja la gran responsabilidad de hacernos felices es como tirarse al abismo sin paracaídas esperando a que el otro nos salve. La pareja está para hacernos conscientes, para hacernos espejo en aquello que no vemos de nosotros mismos o no queremos reconocer. La pareja es un regalo, una grandiosa oportunidad para transformarnos en una mejor versión. 
  • El amor y el “Vivieron felices por siempre”. Hemos crecido con esta información desde niños, nos la han incrustado desde pequeños en los cuentos de hadas. Es necesario poder trabajar en esa creencia, para ver que en la vida después de la muerte lo único seguro es el cambio, y que el amor y las relaciones de pareja están en constante transformación. No existe ese por siempre, sería un gran autoengaño pretender que el amor o pasión del primer mes de novios sea el mismo que 20 años después.

Cada uno de nosotros, a lo largo de la vida, vibramos a una frecuencia que atraerá a aquellos maestros que nos enseñarán el arte de amarnos a nosotros mismos. Son los maestros enviados para hacernos conscientes, alguno de esos maestros son nuestras parejas amorosas.

Poder estar en paz con la idea de que esa relación de pareja ya cumplió su ciclo, saber decir adiós, poder agradecer la experiencia y ser congruente con lo que queremos y merecemos nos permitirá sanar e integrar el aprendizaje para no necesitar que se repita la lección en una persona diferente.

A ti, que pasas por esto, se respetuoso con tus tiempos, con los procesos únicos de tu corazón, escúchate y honra lo que tu ser interior te pide, aunque eso pueda significar incomodidad o no ser entendido por los que te rodean. Hazlo por amor a ti, porque te lo debes y mereces desde el amor y la gratitud a la vida.

Y si pudiera darte un consejo sería, no busques estar en pareja hasta que te hayas convertido en tu mejor amigo, hasta que entiendas que tú eres el verdadero amor de tu vida, hasta que no tengas la necesidad de estar con alguien más, hasta que estés en paz con la soledad, que la soledad sea tu mejor amiga, tu refugio, tu templo, hasta que te sientas completo contigo mismo, feliz contigo mismo, cuando vibres como la naranja entera.

Para dejar ese sufrimiento por la infidelidad o el divorcio, lo que necesitas no es que él o ella regrese y se rinda a tus pies para recuperar tu felicidad, lo que necesitas es recuperarte a ti, reenamorarte de ti, es reencontrarte contigo; y cuando estés listo, para iniciar una nueva relación, entrar a esa relación nueva desde la madurez y la responsabilidad, con la claridad de qué te puede dar esa relación y qué no. Dejar de proyectar afuera, dejar de necesitar que alguien externo venga a darnos eso que no estamos sabiendo darnos a nosotros mismos. Sólo así pudiera escribirse una nueva historia y abrir la puerta a posibilidades de relaciones más sanas.

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