La felicidad, sustancia esencial de la vida

Crecimiento Personal, por: L.E.P. Valentina Gómez León.

La felicidad es un asunto serio dicen por ahí.

Aristóteles sostenía:

“todos los hombres persiguen la felicidad. Unos son felices ganando

dinero; otros recibiendo honores, y otros, viajando. Cada cual posee el secreto de su propia felicidad”.

En lo personal, creo que hacer siempre lo que no se ve, y trabajar cada día por nuestros sueños; alimenta nuestro corazón, nos llena el alma de amor y esa sustancia llamada felicidad.

La tan anhelada sensación, no es más que una actitud que elegimos adoptar cada mañana y cada minuto de nuestra existencia. Los grandes de la historia siempre lo supieron .He observado en los libros que abordan el tema, que existe un común denominador para ser feliz. Desaprender mucho de lo que hasta ahora es cotidiano para nosotros. Dejar de poner pretextos y echar culpas externas a nuestro comportamiento y nuestro sentir.

Algo que suelo escuchar con relación a lo anterior es lo siguiente:

“Es que así soy, así me hicieron”

Nunca me abrazaron, ¿cómo esperas que yo sea diferente?

“Nunca recibí amor y no puedo aprender a darlo”

Soy así porque mis padres esto, lo otro o aquello.

Y una larga lista de palabras similares.

Siempre he pensado que nadie tiene la verdad absoluta, pues cada cabeza es un mundo, pero si algo te “resuena” en lo escrito, deseo que pueda servirte y cumplir con su verdadero objetivo.

Lo que me ha funcionado, es dejar de volcar la culpa de mis actitudes, sobre lo que hicieron, o dejaron de hacer otras personas. Nadie externo es culpable de lo que yo elijo sentir o ser. Sobre todo ahora que ya soy una persona adulta. Soy la única responsable de mis acciones y consecuencias.

Recordemos lo que decía Facundo Cabral:

“Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio” ¡Claro que es buen negocio!

Estamos en el mes de diciembre y este mes en particular, siempre nos invita a ser buenos. La energía es diferente. Por alguna razón siempre lo he sentido así.

Esa energía, si la dirigimos con amor, fortalece esas sustancias que suministran bienestar a nuestro ser.

Desde mi punto de vista hay tres puntos básicos que nos pueden ayudar para ser felices:

Fe, perdón y amor.

¿Quieres ser feliz?

Ten fe…

De verdad que la fe es algo maravilloso. Nos inyecta esa fuerza vital para siempre confiar. Saber que absolutamente todo lo que sucede, por muy malo que parezca, tiene una razón de ser. Y en el momento menos esperado, todas las aguas toman su nivel. Pues como dice el dicho, “no hay mal que por bien no venga” Y por muy fea que veas la situación, “TODO SUCEDE PARA EL BIEN”.

Perdona…

El perdón es algo que a veces nos cuesta mucho trabajo. Conozco gente que tiene una gran facilidad para perdonar. Siempre se ha dicho que el perdón hace más bien a quien lo otorga; pues la mayoría de las veces la persona que cometió el delito a perdonar, ni enterada está del mal que hizo.

Esto es indispensable, pues un poco de resentimiento, aún el más mínimo; contamina nuestro ser y elimina la capacidad que nuestra alma tiene de encontrar la paz. La más pequeña gota de rencor, a diario, tiene una fuerza muy grande para envenenar nuestra mente, cuerpo y alma. Piensa en una gota de agua, fíjate como una sola gota constante, puede deformar una piedra. Así se deforma nuestro interior si tiene esa gota de rencor. Por no hablar del odio. Y este, sin darnos cuenta, lo alimentamos con lo que pensamos, lo que escuchamos en algunas canciones, y lo que vemos de violencia, asesinatos, engaños y rencores en los medios de comunicación.

Somos hechos de amor y para el amor. Entonces esta es una verdad que necesitamos conocer y aplicar para “ser libres “.

Ama…

La luz es algo que siempre existe. La energía del bien origina la luz en los corazones y creo que esa luz en nuestro interior es el amor. A modo personal, opino que es indispensable analizar ¿Qué es el amor para nosotros? Pretendo asimilar que el amor nunca será como lo pintan en los medios de comunicación como revistas, televisión, etc.

Cuando creemos en el amor y lo alimentamos, algo radiante surge en nuestro interior. Logramos ver y escuchar.

“Caminar por fe, no por vista”.

“Y los ciegos vieron y los sordos escucharon” dice la biblia.

La mejor forma de ser feliz y vivir en el amor es aplicar las prácticas del maestro.

Por ahí leí que “el tren de la vida no pasa solo un día. Pasa todos los días y tú eliges cuando quieres subir y tomar un nuevo rumbo en tu vida”.

Elige cambiar tu mente, cuerpo y alma para darte el mejor presente. Llenar tu corazón de fe, perdón y amor. Recuerda que eres un obsequio con tus dones únicos, y a partir de hoy, despierta en ti lo que hay en tu interior. Es tu aportación al mundo en el que vives ahora.

Para que en nuestra vida ocurra lo extraordinario, es necesario reorganizar lo que hacemos de manera ordinaria.

Sueña en tu mundo, vive en tu mundo. ¿Porque los niños son tan felices? Porque ellos viven en su mundo. En su mente, en su inocencia. En su “hacer el bien siempre”.

Recuerda cuando eras pequeño, vuelve a ser niño y adopta el mundo que vive desde ese tiempo en tu interior. Esa es tu esencia, ese es tu propósito. Y es la herramienta que te llevará a ser lo que realmente viniste a vivir. Y créeme, hacerlo, brindará a tu organismo todas las sustancias químicas que requiere para ser feliz.

Te inyectará siempre, grandes dosis de Endorfinas (sentimiento de unidad), serotonina, (amarse a uno mismo, alimentarnos bien y hacer ejercicio) dopamina (disfrutar el logro de metas y objetivos) y oxitocina (sentir cariño por las personas de nuestro entorno).

Para finalizar, deseo para ti y para toda la humanidad que esta Navidad, la luz de cristo brille, ilumine nuestro corazón y fluya en nuestro interior, toda la sabiduría de Dios padre, por siempre…

¡Feliz nacimiento y feliz navidad!

Cada 24 de diciembre, celebramos el nacimiento de Jesús, ¡Jesús vive!

Lo importante para mí, es analizar ¿Cuando nació o nacerá Cristo en mi corazón?

¡Qué bello dejarlo nacer cada día!

Muchas gracias por leerme.

Envío un abrazo a tu corazón.

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