La adolescencia de tu negocio

Por: José Miguel Novelo.

“Al igual que tú, tu negocio en la adolecencia,

 será impertinente, desobediente y volátil”.

Si pensabamos que el negocio o emprendimiento serían diferentes en su adolescencia, estamos completamente equivocados.

Cuando un negocio o emprendimiento llega a la adolescencia pasa por las mismas etapas que un ser humano adolescente, es decir, tiene un cambio, que en el caso de los humanos, es hormonal y en el caso de los negocios es estructural.

Definamos las etapas del crecimiento de un negocio:

1.- Idea de negocio (gestación)

2.- Inicio del negocio (nacimiento)

3.- Primeras ventas o primeros clientes (niñez)

4.- Crecimiento del quipo de trabajo (adolescencia)

5.- Consolidación del negocio (adultez)

6.- Expansión del negocio (vejez)

Ahora bien, enfoquémonos en la adolescencia, porque al igual que nosotros, es el punto de quiebre entre ir hacia la derecha, a la izquierda o al centro.

En la adolescencia, nos sentimos rebeldes y llenos de energía para (incluso) enfrentarnos a nuestros padres. De igual manera, en el negocio, nos sentimos listos para dar el siguiente paso y nos sentimos invencibles, ya que tenemos clientes, dinero y un equipo de trabajo. Nos sentimos IMBATIBLES!

Lo que no sabemos es que al igual que el ser humano adolescente, el negocio adolescente, tiene las mismas carácterísticas, es decir, nos creemos listos para dar ese siguiente paso sin necesidad de ayuda (incluso de nuestros “padres”).

Este es uno de los errores más comúnes de los emprendedores y empresarios, ya que olvidamos que al igual que nosotros, nuestra empresa tiene “etapas de crecimiento” y cuando olvidamos que estamos en la adolescencia y nos sentimos adultos, es cuando la mayoría se quiebra.

Es precisamente en ese momento en el que más atención debemos ponerle a nuestro negocio, ya que es lo que definirá, (al igual que al ser humano) su fortaleza y valores para crecer como un buen adulto o mejor aún, a la vejez.

¿Qué hacer cuando nuestra empresa está en la adolescencia?

Primero, entender que no podemos solos.

Segundo, que tenemos muchas más cosas por aprender.

Tercero, que por algún tiempo seguiremos siendo “sudorosos” y “apestosos” es decir, aún tenemos cosas que “ajustar”.

Cuarto, ser pacientes y esperar con tranquilidad a la madurez que llegará con la experiencia.

Veamos la adolescencia de nuestro negocio, como la oportunidad de afianzar los valores que nos convertirán en adultos respetables y exitosos.

Ese es mi mayor deseo para ustedes.

Les quiere, José Miguel.

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