Geometría; nombre femenino

Por: Orlando Lara.

Parte de las matemáticas que estudia la extensión, la forma de medirla, las relaciones entre puntos, líneas, ángulos, planos y figuras, y la manera cómo se miden.

Cuando era mucho más joven, como muchos de los que leen ésto recuerdo que una de las enseñanzas primarias eran que lo exacto era parte fundamental de la identidad y tenía que esforzarme por construir quien realmente yo era, desde lo exacto para construir mi propia forma, dibujar mi espíritu en líneas y usar los puntos para que mi figura exista.

Pero definitivamente pensar en la exactitud cómo un modelo a seguir es someterse al fracaso, las reglas matemáticas se transforman cuando una persona conoce el cambio y bajo ese enfoque, entonces la figura de quién somos es completamente relativo; solo entonces el arte de adaptarnos para que las cosas funcionen se convierte en la verdadera opción.

Cuando nos relacionamos con otras personas sumamos, restamos o dividimos parte de nosotros para construir; no se puede construir algo sin poner parte de ti en esa construcción, no se avanza sin tramos que alcanzar, por lo que parte del proceso es comprender que cuando todas las relaciones se construyen desde el amor a algo hay que

flexibilizar el amor sin perder nuestra propia forma con la finalidad de que las cosas funcionen, ¿Pero hasta qué punto?

Cuando estamos con una persona debemos de tener claro que tendrá una parte de nuestra historia, una suma de fragmentos en el tiempo que no tuvo ni tendrá nadie más y dentro de ese universo de cambios el principio eufórico será historia para dar paso a una estabilidad donde la incógnita no es la intensidad del principio si no la constante de cada día, enmarcado en un proceso de readaptación, de sinergia para convertirse en el momento en el que los problemas y escenarios dan paso a la toma de acuerdos para dibujar la forma en la que queremos vivir el amor, única.

Pero como seres humanos le tenemos miedo a la pérdida y el peor sacrificio es  perdernos a nosotros mismos, para que eso no ocurra en lugar de sumarle al miedo, debemos de restarle lo que nos impide crecer y analizar lo que nos vincula con escenarios caóticos y puntos suspensivos…

Perder una parte de nosotros mismos en parte de crecer para una relación, siempre y cuando procuremos que la parte que perdamos sea la que nos impide crecer y nos intoxica el alma.

Toda relación necesita trabajarse, toda relación necesita ser cuidada, protegida y valorada al punto de convertirse en un monumento a la geometría, una suma de problemáticas resueltas edificando desde la sabiduría e inteligencia, un resumen para los amantes.

Cuando se es joven saber adaptarse a los cambios es necesario principalmente en momentos clave de nuestras vidas, pero elegir siempre dejará perdida, a cada elección siempre le corresponderá un  solo resultado y una respuesta, esa respuesta será la versión de nosotros mismos que queremos encontrar.

El gozar de relaciones geométricas nos permite rediseñarse ante el cambio para explorar aspectos que antes no podríamos conocer o descifrar, y aunque no parezca el mundo material nos pone constantemente en situación que necesitaran que seamos geométricos y nos adaptemos para así callar a la incertidumbre del futuro y parte de ello son las personas con las que conservaremos nuestras líneas para dibujar puntos, dónde nosotros somos el eje por nuestras elecciones

Las líneas acostadas se ven igual, los puntos crean figuras y transforman nuestra vida,  el cuerpo es tan perfecto que se puede adaptar si son los brazos correctos los que sostendrán la silueta, la mente en tan sabía que sabrá construir y tener muy presente que eres matemáticamente perfectos e infinitamente humano.

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