¿Estás preparado para dejar este mundo en paz?

Crecimiento Personal, por: Psic. Elda Leyva Novelo.

Es verdad que nadie sabe, ni el día ni la hora ni el momento, pero te has preguntado: ¿Estoy preparado para morir en paz?

Estamos iniciando del otoño y con él llegan las primeras señales de lo que serán las celebraciones por los fieles difuntos, llenándonos de recuerdos de aquellas personas que compartieron nuestro camino en algún momento pero que hoy ya no están, porque se nos han adelantado.

Y pensando en ellos, es inevitable que lleguen a nuestra mente ideas como: ¿Pude concluir mi relación con ellos en paz? ¿Les dije todo lo que tenía que decirles? ¿Quedó algo pendiente? ¿Les expresé en vida mi cariño y amor? ¿Quedé a deberles algo? ¿Me hubiera gustado que algo fuera diferente?

¿Su recuerdo me trae paz? O más bien la tristeza que va más allá de extrañarlos, y que evoca el recuerdo de aquello que quedó pendiente, que no hicimos o dijimos cuando pudimos hacerlo y quedó pendiente.

Sí es así, si algo quedó pendiente, tómate tiempo para expresarlo, salda tus deudas, despídete con una carta, con una oración o con un canto como tú decidas y te sientas más cómo. Como decía San Agustín: La muerte no es el final” “La muerte no es nada… Habla de mí como siempre lo has hecho. No uses un tono diferente. No tomes un aire solemne y triste. Sigue riendo de lo que nos hacía reír juntos. Ora, sonríe, piensa en mí. Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra. La vida es lo que siempre ha sido. No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. Todo está bien. ¡Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen! ¡Volverás a encontrar mi corazón! Te espero…” (Adaptación de La muerte no es nada, de San Agustín de Hipona).

Que los pendientes y la culpa no te definan, la sanación está en la esperanza, en la confianza de que la muerte no es el final, es simplemente el otro lado del camino y nosotros necesitamos continuar para reencontrarnos y contemplar la libertad, la felicidad y el amor que ellos hoy experimentan.

Mejor pregúntate ¿Estoy preparado? Si tuviera que partir hoy ¿Puedo morir en paz? ¿Soy libre para partir o estoy lleno de ataduras que me harán difícil partir? Cómo están tus apegos, mientras más tengas, más doloroso será el final, no querrás partir para no dejarlos. Por eso para morir en paz camina sin ataduras, sé desprendido y podrás dejar las cosas de este mundo aquí para poder partir a un lugar mejor.

¿Has amado? ¿Cómo concluyes tus relaciones? Da todo de ti a quienes te rodean, para qué irte con pendientes, con rencores y resentimientos. Si dejas para después el hacer algo bueno por los demás, el dar amor a tu prójimo, tal vez cuando quieras hacerlo puede ser demasiado tarde. No te limites ama, exprésalo, abraza, consuela, comparte, desea cosas buenas para los demás y sí te es posibles ayúdalos a que sucedan. Que no pase un solo día sin haber ayudado a alguien o sin haber hecho algo bueno por quienes van por tu camino. No lo dejes para después, puedes no tener esa oportunidad. Que tu huella en este mundo sea todo el amor que has repartido y no los pendientes que has dejado, tu mal humor, ira, rencor, enejo, tristeza, miedo o timidez.

¿Das las gracias? Ser agradecido, te aleja de lo negativo que pudiera rodear tu vida. Agradecer te permite dejar las quejas y valorar el regalo de cada nuevo día. Así como ver oportunidades, más que obstáculos, para aprovecharlas y disfrutarlas.

¿Has vivido? Evalúa si hasta hoy has aprendido a vivir o a sobrevivir Estas agobiado por la rutina, viendo cómo pasan los días y la vida o disfrutas de cada momento. Cuando solamente sobrevivimos estamos a la defensiva “cuidando que no nos hagan daño”, “que no perdamos lo que tenemos” “que nos dejen tranquilos y en paz”. Somos incapaces de vivir, pasamos evitando tanto el dolor y los cambios, que perdemos oportunidades o a personas maravillosas y dejamos ir las bendiciones de la vida. Aprende a vivir, disfruta de aquellos pequeños detalles que rodean tu vida, los abrazos, los besos, el cariño de los que nos rodean, la naturaleza ¡Valora lo que tienes! ¡Vive como si fuera tu último día! Y lograras morir, de la misma forma en que viviste con amor, feliz y en paz.

Espero estas palabras te sean de utilidad, Dios te bendiga.

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Elda C. Leyva Novelo

Psicóloga Católica con Maestría en Desarrollo Humano.

Asesoría Psicológica Online: citas al 9991134229

Facebook: @psicologaeldaleyvanovelo

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