El mito más grande: La cuesta de enero

Por: José Miguel Novelo.

“Estar siempre sembrando, nos permite estar cosechando incluso durante el invierno. Lo mismo sucede con nuestros negocios y finanzas”

Hace muchos años escuché a alguien decir, que se enteró de un curso llamado “Que la cuesta, no te cueste”, vaya nombre! El simple hecho de mencionar “la cuesta” haciendo referencia al infame mito de  -la cuesta de enero- ya era motivo suficiente para no sentir deseos de asistir a semejante evento.

No culpo a los organizadores del curso, ellos hicieron un gran trabajo al utilizar el juego de palabras que más arraigo tiene en nuestros cerebros gracias a nuestros padres y abuelos: La cuesta de enero.

Es más, si hubiera una película de terror con ese nombre, creo que sería la más taquillera, pero en fin, yo no soy quien habla de películas en esta su revista favorita, así que cambiaré el tema e iré directo al grano.

Quizá más de uno al leer el título pensó “¿así que la cuesta de enero es un mito? Es porque quizá no has visto mi cuenta bancaria” otros habrán pensado “cada año las cosas suben de precio y ni el gobierno, ni la empresa en la que trabajo hacen nada para evitar que mis finanzas se vean en aprietos, así que no es un mito, es una realidad” y podría seguir con tantos y tantos ejemplos, pero en vez de eso, vamos a romper el mito que a muchos ha afectado por años.

Comencémos por entender por qué La cuesta de enero es un mito.

Mito: Persona o cosa a la que se atribuyen cualidades o excelencias que no tiene. (Fuente RAE)

Dicho lo anterior y salvo que el mes de enero tenga poderes sobrenaturales que desconozcamos, el que tu cuenta bancaria o tu cartera estén en números rojos, no es atribuible a un mes, sino a tu malo o nulo conocimiento en finanzas personales o empresariales.

Y dicho sea de paso, si bien es cierto que algunas cosas suben de precio en el mes de enero, como los derechos, patentes e impuestos del gobierno, no es razón suficiente para decretar que enero es el mes en el que todo se va por un barranco infinito. Es decir, que incluso el aumento programado en esos rubros, no es razón suficiente para “sacarte de balance”.

Es bien sabido que el “clientus intrepidus excusatorius” mejor conocido como cliente aprovechado, utilizará esta y otras excusas para no pagar a tiempo o para quedarse por un par de semanas más con el dinero antes de entregártelo. Sin embargo y como dice la frase con la que iniciamos, “Estar siempre sembrando, nos permite estar cosechando incluso durante el invierno. Lo mismo sucede con nuestros negocios y finanzas”.

Lo anterior nos lleva al siguiente punto, ¿cómo puedo romper el mito? ¿Qué puedo hacer?

Pues bien, primero aceptar que hemos vivido engañados por nuestros ancestros y algunos medios de comunicación, que nos hicieron creer que enero tenía poderes de super villano.

Segundo, aceptar que nuestras finanzas dependen única y exclusivamente de nosotros, sino lo crees, imagínate qué pasaría si algún día te despidieran del trabajo en el que estás o si el gobierno no implementara planes de subsidios para la industria en la que trabajas o peor aún, que el gobierno dejara de entregar las pensiones por jubilación, entonces ¿Qué pasaría? ¿Qué harías?

Tienes dos opciones. Opción A: Quejarte y culpar a todos de tu desgracia. Opción B: Aprender cómo tener finanzas personales sanas.

Es probable que haya perdido a algunos lectores desde el título, quizá a otros en los primeros párrafos y probablemente a otro tanto en el párrafo anterior cuando dijimos: Aprender cómo tener finanzas personales sanas.

Y sí, es muy común que la mayoría de la gente sufra de este mal, pero cuando se toca el tema prefieren cerrar su mente y poner en manos de los demás los resultados de su negocio, emprendimiento o ingresos como trabajador.

He escuchado a gente decir, que pone en manos de Dios o del Universo o de la Energía Divina, sus cuentas bancarias y que el Santo (inserte el nombre de su santo favorito) los proteja ante las adversidades del diabólico enero.

Ustedes disculparán el sarcásmo, pero es que aún me sigue sorprendiendo que sigamos diciendo “que la cuesta no te cueste” o “el negocio no va bien porque es enero” cuando deberíamos estar sembrando todos los meses del año, para que nuestra cosecha (e ingresos) sean directamente proporcionales a nuestra siembra.

Si después de esto sigues creyendo en el poder maligno del infame enero, entonces te invito a reflexionar y a dejar de poner en manos de alguien más tu destino financiero.

Me despido no sin antes recordarte que a pesar de todo lo que leíste, seguimos siendo amigos.

Les deseo un feliz inicio de año, lleno de proyectos y con mucha siembra, no solo en enero, sino en todos los meses del año por venir.

Les quiere, José Miguel

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