El amor es una naranja completa

Por: Lizzie Ávila / Tanatóloga

En este mes de febrero donde se conmemora el día del amor y la amistad, muchas personas sucumben ante la idea de que no tener pareja es algo triste y desolador. Buscan desesperadamente llenar esa ausencia con reuniones de amigos, comprando cosas, bebiendo o tal vez teniendo sexo casual.

Las grandes interrogantes: ¿Es necesariamente la pareja quien nos debería hacer sentir completos? ¿Necesitamos los seres humanos realmente una media naranja para poder ser felices? ¿Alguna vez te has sentido en una situación interna en la que “no estás bien” ni sola, ni acompañada?

Bueno, pues es ahí donde nosotros, los seres humanos podemos elegir mirar desde un lente diferente.

Podemos tomar una pausa y dejar de buscar el alma gemela, la “otra mitad”… Y hacer plena conciencia de lo siguiente: ¿Desde qué energía estoy buscando pareja? ¿Desde la “necesidad” para ser feliz? Ya que tal vez, ¿Me siento incompleto cuando estoy sola? ¿O siento un vacío que no puedo llenar con mi compañía?  Si en tu honestidad interna respondes que sí a esas preguntas, estarás invitando a una pareja a tu campo de baja vibración, a tu campo de infelicidad que definitivamente es compatible con la otra parte, siendo así, que esta relación estará destinada a la exigencia, el condicionamiento y a grandes dosis de ansiedad al ver que las expectativas de amor no son cumplidas. Pero ¿Cómo dar algo que no tenemos? y ¿Cómo pedirle al otro que nos dé ‘esa felicidad’ que ni él posee?

Atraemos siempre  a los seres correctos, de acuerdo con nuestro estado de amor o de carencia.

Y es, en esa incomodidad o sufrimiento de la expectativa no cumplida, donde se encuentra “EL REGALO”.  El regalo es, la gran oportunidad de trabajar en nuestro interior, ya que mientras sigas huyendo de tu soledad seguirás sintiéndote solo, sin importar la gente que tengas a tu alrededor, porque estarás huyendo de ti mismo y ese es uno de los más grandes dolores.

Antes de buscar o desear estar en pareja, trabaja para sentirte la naranja completa, encuentra tu propia alegría, conecta contigo mismo, ámate en tus aciertos y desaciertos, ama lo perfectamente imperfecto que eres, mírate al espejo y mándate besos y energía de amor, aceptación y de ser suficiente. Emprende la aventura de lograr ser tú, tu fuente de felicidad y plenitud… 

Y será ahí entonces, cuando te sientas listo, que podrás permitir conectar desde el amor, con otro ser que esté en la misma sintonía vibratoria que tú, e invitarlo a pasar a tu templo y deleitarte con la libertad de ser quien quieres ser, así como brindar al otro el gran regalo de poder expresar su esencia sin miedo ni juicio. Y desde esa conexión de amor, mirar las grandes posibilidades de lo que es vivir siendo la naranja completa. Y llamar al otro como amigo, pareja, amante; quizás lleguen a casarse o a vivir juntos, puede que comiencen una familia o quizás nunca vuelvan a verse. Pero en la alegría de la conexión más profunda, las etiquetas no importan demasiado y las energías se alinean para ser lo que deba de ser. 

Emprende el camino del trabajo interior, llora, confronta tus creencias, sana tus heridas de la niñez y ámate tanto, hasta que te mires y sientas que la otra mitad está dentro de ti mismo.

El amor es lo que somos cuando no tenemos miedo.-

Sri Nisargadatta.

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