El 1-2-3 del marcador personal para: SER MEJOR

Por Yamily Argüelles  

La contingencia sanitaria derivada del COVID -19 trajo consigo múltiples cambios que rompieron de forma drástica actividades, espacios y horarios habituales. Dichos ajustes han obligado a crear nuevos hábitos, a eliminar otros, y quizás con el paso del tiempo las personas no han observado el impacto de los hábitos en la salud física, mental y emocional. Hay una frase que dice que la calidad de tu vida es igual a la calidad de tus hábitos.

Un hábito es una rutina o conducta que se practica con regularidad y en muchos casos, de manera automática. Una acción que al inicio puede parecer pequeña e insignificante, puede transformarse en un resultado extraordinario cuando se decide mantenerla durante un largo tiempo. Se pude pensar, por ejemplo, en las pequeñas decisiones diarias. La acción (mucho más que la intención) de consumir agua regularmente en lugar bebidas azucaradas, te traerá un resultado magnífico. Los hábitos son como un espada de doble filo; los buenos como beber agua en abundancia pueden impulsar, pero los malos como las bebidas azucaradas pueden dañar fácilmente.

James Clear, gurú del desarrollo de hábitos, relata en su libro “Hábitos Atómicos “que la única manera de progresar consiste en dar pequeños pasos a través de los hábitos. Su experiencia enseñando la regla de mejora del 1% ha beneficiado a cientos de entrenadores y jugadores de la NFL y NBA para mejorar sus hábitos dentro y fuera de las canchas.

El 1-2-3 del marcador personal cuando se busca mejorar:

¿Qué hace que algunas personas logren alcanzar buenos hábitos y otras regresen a los malos hábitos?

1. Mejorar continuamente al menos en un 1%: Las matemáticas de las pequeñas mejoras indican que, si se logra ser mejor un 1% cada día durante un año, se terminará siendo 365 veces mejor al final de ese período. Un hábito se multiplica en la medida en que se repita cada día. Se debe sumar un día a la vez y dejar de restar valor a las pequeñas mejoras. Muchas veces descartamos los pequeños cambios porque sus resultados no se ven de manera inmediata, lo cual desmotiva y regresa a las viejas rutinas, ahí está el error.

2. Ganar pequeñas batallas: Las pequeñas batallas ganadas cada día son las que definen el futuro. El tiempo va a multiplicar aquello que repites con frecuencia. Una pequeña batalla puede ser caminar 20 minutos diarios, tender la cama todos los días, leer 15 minutos, etc.

3. Acumular resultados: Los hábitos actúan de manera acumulativa a favor o en contra. Preguntarse, ¿Qué hábitos acumulas hoy? Es un buen paso para avanzar, así como asegurarse de que se traten de acumular buenos hábitos como la autodisciplina, la salud, el conocimiento, el óptimo manejo del tiempo y la tecnología, el autocuidado, y la productividad. James Clear resumiría con esta frase: “El trabajo no se desperdicia, solo se acumula”.

Recuerda “La Inteligencia Emocional No es una Teoría, es la Habilidad de Identificar tus Emociones la de los Demás y Utilizarlas a tu Favor”

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