Aprende a escucharte

Por: Yamily Argüelles.

¿Sabes escuchar? Si hay algo que las personas desconocen sobre su capacidad de crecimiento y evolución es que, escuchar es uno de sus principales sentidos y canales de aprendizaje. Probablemente porque la gran parte del día lo que escuchan es su voz interna recordándoles creencias e ideas negativas sobre sí mismos, que se repiten sin parar. Aprender a escuchar e identificar los patrones limitantes ayuda a redireccionar el diálogo y activar señales para impedir que el eco de esa voz encuentre una morada permanente en el interior.

Escuchar implica estar atento a tus reacciones y acciones ante los cambios que se presentan. Cuando escuchas tus pensamientos, tienes la posibilidad de cuestionar tus creencias y ser más selectivo con las ideas a las que das luz verde para transitar en tu interior. Piensa en la siguiente situación: Es lunes por la mañana y el reloj marca las 8:00 am. Automáticamente comienzas a pensar en la lista interminable de actividades por hacer. La casa, el trabajo, los pagos, las tareas, la reparación pendiente, la llamada de seguimiento, la cita con el dentista, la junta de padres de familia por zoom, la comida, el súper, etc, etc. Probablemente para las 8:30 am estarás totalmente agotado tan solo de escuchar algunos de tus pensamientos típicos: “Tengo tanto por hacer”, “No voy a terminar nunca” “¿A qué hora haré tantas cosas?” “Mi siento estresado”. Los pensamientos negativos que constantemente circulan en tu interior tienen la capacidad de desgastarte física y emocionalmente sin necesidad de mover un dedo.

Por eso, cuando te percibas entrando a una espiral de pensamientos estresantes puedes intentar plantearte lo opuesto (“Iniciaré con una actividad a la vez” – en lugar de – “Tengo tanto por hacer”) o activar una señal que rompa el patrón. Por ejemplo, puedes repetirte: “Cancelo estos pensamientos” o “Cambio de canal”. Recuerda que tú NO eres tus pensamientos, pero tienes la capacidad de cambiar el diálogo personal y escuchar conversaciones más gratificantes contigo mismo donde valores tus avances y retroalimentes tu propio aprendizaje.

Te comparto algunos tips para desarrollar la habilidad de escucharte:

  • Escucha tu mente. Alguna vez te has preguntado, ¿en qué pienso cuando pienso? Si hoy hicieras una lista de tus pensamientos predominantes, ¿qué anotarías? Identificar cuáles son tus pensamientos recurrentes sobre temas que son claves en tu vida sin juzgarte, te sitúa en un punto de partida para cambiar ese diálogo y todo lo que ello implica. La mente es tan poderosa que aquello a lo que prestas atención crece. 
  • Escucha tu cuerpo. El cuerpo habla de distintas formas para llamar tu atención. Cuidar tu cuerpo, alimentarlo sanamente, ejercitarlo, brindarle momentos de descanso y esparcimiento favorecen su funcionamiento. Tu cuerpo es una máquina perfecta que todo el día está a tu servicio; al cuidarlo con amor y aprecio se renueva y llena de energía. Agradece la perfección y regrésale al cuerpo todo lo que te da durante el día.
  • Escucha tus emociones. Las emociones son un vehículo para moverte. Cuando una emoción se presenta es que lleva un mensaje que te invita a actuar. Emociones como el miedo, la alegría, la tristeza, el asco, la sorpresa, el desprecio y la ira te llevan a la acción. Identifica la emoción que percibes, date oportunidad de sentirla completamente, sin reprimirla. Después pregúntate: ¿para qué estoy sintiendo_______? (ponle nombre). Cuando identificas la emoción puedes encontrar el sentido y aprendizaje a lo que estas experimentando.
  • Escucha tu intuición. La intuición es esa vocecita que todos tenemos integrada. Es aquella que te lleva a cuestionarte muchas veces y otras veces te envía mensajes que no atiendes. Esa voz se presenta de manera inesperada, y una de sus características es que siempre te sugiere cosas positivas o que te llevan a un mayor bienestar. También es esa voz que te impulsa a ser sincero con otros, a ser congruentes con tus decisiones; a decir sí cuando quieres decir sí y no cuando quieres decir que no. La intuición puede igualmente ser la voz de otra persona que te aporta una sugerencia o consejo.
  • Escucha tu entorno. El estar atento a lo que sucede a tu alrededor en el momento presente te permite escuchar con plenitud. Presta atención al sonido de los árboles cuando se mueven con el viento, el color del cielo, el canto de los pájaros y las voces de las personas que te rodean. Tu entorno adquiere una plusvalía mayor cuando admiras la belleza que te rodea. Cuando estás presente, puedes incluso percibir que el día tiene mucho más tiempo ya que tu atención no está aferrada al futuro.
  • Escucha tu grandeza. Existe una enorme riqueza en tu interior. Eres capaz de realizar todo lo que te propongas en la vida. Cuando escuchas esa voz interior y exterior que te recuerda todas tus capacidades, tu confianza aumenta en el logro de tus objetivos. Escuchar tu grandeza es permitir que tu voz manifieste tu valía, talentos y habilidades con tal fuerza, que la voz del miedo no pueda resonar. Escúchate con mayor frecuencia decir: “Sí puedo hacerlo, yo lo valgo”.  
  • Escucha tus maestros. Significa estar dispuesto a escuchar con la actitud de aprendizaje. Estar apasionado con el crecimiento, a desarrollar habilidades que otros maestros ya tienen y están dispuestos a compartir contigo. Es pedir ayuda cuando la necesitas reconociendo tu interés en realizar cambios acompañados de una guía. Emociónate con el aprendizaje, observa cuánto cambias cuando aprendes algo nuevo.

Todos tenemos un “play list” o lista de reproducción de canciones favoritas y melodías que animan nuestro espíritu. ¿Por qué no hacer un “play list” de pensamientos que al escucharlos te lleven a ese estado de paz y armonía? “Sí puedo hacerlo, yo lo valgo”, “Puedo aprender a hacer esto” o “Merezco relajarme” son algunas ideas para incluir a tu lista.

Haz una selección cuidadosa de lo que escuchas y de quién lo escuchas: donde pones tu atención pones toda tu energía. Sé un guardián de tus pensamientos y alimenta tu capacidad de escucharte dando prioridad a conversaciones contigo mismo enfocadas a disfrutar el presente, al crecimiento y al aprendizaje. Pitágoras dijo un día; “Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio”.

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